Manual de Construcción para Propietarios

 

 

INTRODUCCIÓN

 

El mayor anhelo de una familia es tener una vivienda segura y confortable, que mejore su calidad de vida.

 

Sin embargo, muchas familias que optan por la autoconstrucción no logran una vivienda segura ante los sismos, frecuentemente a causa de la falta de orientación técnica. Por otra parte, no logran la estética y confort deseados debido a la toma de decisiones equivocadas en las dimensiones y formas de los ambientes.

 

Los errores más comunes observados en las estructuras de las viviendas que hemos visitado son tres: concretos de mala calidad, vigas y columnas mal dimensionadas y ? erros con el diámetro inadecuado. También encontramos ampliaciones o modi?caciones de ambientes realizadas sin ningún criterio arquitectónico, que comprometen la seguridad de la construcción y afectan su ventilación e iluminación.

 

Naturalmente, todo esto genera mucha inconformidad en los propietarios, quienes solo toman conciencia de esos problemas una vez que usan los ambientes de sus viviendas.

 

Si comparamos la vivienda con la vestimenta de una persona, desde que nace hasta que es adulta, en los primeros años, la talla de la ropa es temporal porque conforme va creciendo, tiene que cambiarla. En la edad adulta, las prendas duran más tiempo porque la persona no cambia tan frecuentemente de talla; en esta etapa los cambios se efectúan según las estaciones del año, buscando estar abrigados en el invierno y frescos en el verano.

 

Al igual que la ropa, la vivienda nos acompaña en cada ciclo de vida. Al principio, necesitaremos pocos ambientes que satisfagan las necesidades básicas, pero conforme vaya creciendo la familia, será necesario implementar más habitaciones, sin descuidar la comodidad y los acabados apropiados para cada etapa, manteniendo las inversiones iniciales e incrementándolas con las siguientes. Todo esto supone una buena plani?cación de la vivienda.

 

Tanto el frío del invierno, como el calor del verano deben ser controlados por ventanas con dimensiones adecuadas, que generen bienestar y eviten la depresión y claustrofobia que producen los ambientes cerrados.

 

Por último, la fachada terminada es la imagen que nos recibe cada día. Es la satisfacción de haber concluido una etapa que cumple con nuestras necesidades. Volviendo al ejemplo de la vestimenta, una persona que cuida su imagen jamás usaría una prenda a medio coser o saldría a la calle con una vestimenta de una talla que no es la suya. Lo mismo sucede con la vivienda: debe hacerse y verse bien.

 

Nuestra casa debe contar con una estructura segura y bien construida, una arquitectura adecuada a las necesidades presentes y, sobre todo, con proyección para el crecimiento.

 

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